viernes, 23 de diciembre de 2011

Top Ten de los ejemplos de mal comportamiento de un jugador de squash (español)

Un buen o una buena deportista nunca hace estas cosas.

De Stephen Hufford, ex-guía de About.com, traducción de Juan José Joven.

El squash es un juego donde dos personas competitivas entran en una pequeña habitación cerrada a luchar en una estrecha proximidad física. Tal situación te puede decir mucho sobre una persona. Puesto que quieres ser conocido como un competidor leal y un buen deportista, aquí hay diez malos comportamientos en el squash, que siempre se deben evitar:
  • Acaparando la bola durante el calentamiento - Se debe golpear la pelota hacia a sí mismo una o dos veces, y luego cruzarla para pasarla al oponente, repitiendo este sencillo ciclo. Dado que sólo hay un período de cinco minutos de calentamiento, es esencial que compartas con tu oponente de manera justa el tiempo de calentamiento. Golpear diez bolas a sí mismo de manera consecutiva, mientras que el oponente espera al otro lado de la cancha, no es muy educado ni deportivo.
  • Jugar la bola después de su segundo bote - Habrá momentos en el partido de squash cuando se esté corriendo a toda velocidad para llegar a una bola antes del segundo bote, y puede llegar un poco tarde. Si no estás seguro de que la raqueta golpea la bola antes del segundo bote, debes detener el juego y hacer saber al oponente que el punto ha terminado y que tú has perdido el punto. Si no estás seguro de haber llegado a la pelota antes del segundo bote, lo mejor es dar el punto a tu oponente .
  • Decir marcadores incorrectos, o pedir vueltas ridículas - Cuando el partido no es arbitrado, tú eres responsable de anunciar el marcador cada vez que sirves. Asegúrate de prestar atención, y anunciar el marcador correcto, y no uno inflado artificialmente a tu favor. Eso es ciertamente un mal hábito. Además, no se permite pedir vuelta a tu oponente cuando en realidad no había manera realista de alcanzar la pelota. No eres sobrehumano, por lo que no pidas vuelta basado en el supuesto de una velocidad sobrehumana de tu parte.
  • Golpear al oponente con la pelota para ganar un punto - A pesar de que puedes ganar un punto, de acuerdo con las reglas, por golpear a tu oponente con la pelota cuando él / ella está entre tú y la pared frontal, sin duda es mejor que no lo golpees. Simplemente detén el juego y pide el punto. Si tu oponente no quiere darte el punto, con calma explica tu razonamiento e insiste en que se te otorgue el punto. Si insiste en negarlo, trata de explicar la situación de nuevo, aclarando que se está intentando no golpearlo para ganar el punto. Utiliza todos tus poderes de persuasión, y golpea la bola sólo como último recurso. En la mayoría de los casos en que esta situación ocurre, puedes fácilmente ganar el punto golpeando la pelota hacia otro lugar que que no sea el cuerpo del oponente.
  • No recoger la bola del oponente - después de cada punto, el jugador que está más cerca de la pelota (a medida que rueda en el piso de la cancha) debe recoger la pelota. Si ese jugador no es el que va a servir, entonces él / ella debe tirar la bola con suavidad al que saca, asegurándose antes, que el servidor está listo para atrapar la pelota. El contacto visual es esencial. Negarse a recoger una pelota cercana, es un comportamiento antideportivo, y antipático.
  • Ganar tiempo porque estás cansado - el squash es un juego tan exigente físicamente, que seguramente habrá un momento en que estés agotado. Las reglas, sin embargo, dejan claro que el juego debe ser continuo. Hacer tiempo entre los puntos para limpiarse la mano en varias ocasiones en la pared, o pateando la pelota hacia el frente de la cancha, o  limpiando constantemente los lentes con la camiseta, o amarrar las agujetas de los zapatos, no es más que hacer tiempo. Eso no se permite. Del mismo modo, tomar más de los noventa segundos permitidos entre los sets, es hacer tiempo. Un buen competidor juega aún cansado, y toma conciencia de que su oponente también puede estar agotado.
  • Hacer comentarios desagradables durante el juego - Este mal comportamiento por lo general se manifiesta con expresiones de incredulidad hacia los buenos tiros del oponente o en tus propios malos tiros. Estas expresiones pueden ser en voz alta, gritando, o murmurando en voz baja. En cualquier caso, decir cosas como: "No puedo creer que fallé ese tiro" o "despierta, ¿queres?" o "Nunca he jugado tan mal" no es deportivo. Es mucho mejor estar en completo silencio que decir algo que implica que tu oponente no es bueno, y está de suerte.
  • Acercártele a tu oponente lo suficiente para molestar - Por desgracia, este mal comportamiento es más común en jugadores de squash experimentados que entienden las reglas y saben hasta dónde pueden empujar, a juicio de un árbitro. Es justo darle espacio al oponente para preparar y ejecutar su swing. Encimársele al oponente con menos experiencia es una conducta antideportiva, ya que tu oponente probablemente no conocen las reglas lo suficientemente bien como para pedir vuelta, debido a un swing restringido.El oponente no va a poder jugar bien, y hará malos tiros si le preocupa golpearte con su raqueta al hacer su swing. Pero estarás haciendo trampa si haces que eso suceda.
  • Sacar demasiado rápido sin dar tiempo al oponente - Esto es lo contrario de ganar tiempo, pero de mala manera. Incluso cuando tu oponente está cansado, no se debe servir hasta que se encuentre en el área de servicio y está claramente preparado para recibir el saque. Servir antes de que el receptor esté listo, es un mal comportamiento.Siempre antes de servir, mira a tu rival para asegurarte de que él / ella está listo para recibir el servicio.
  • Hacer juegos mentales antes del partido - Los debates antes del partido pueden ser el comienzo de un mal comportamiento o una sucia estrategia. Algunos jugadores dan a entender que son demasiado buenos para sus oponentes y no tienen siquiera una oportunidad. Otros se pintan a sí mismos como perdedores extremos, o fingen estar seriamente lesionados para el partido (con vendajes deportivos innecesarios, pero muy visibles). El denominador común es que  todos se comportan mal, tratando de distraer a sus oponentes del partido, y hacerlos pensar en otra cosa y no concentrarse en jugar un buen partido. Lo mejor es dejar que tu juego hable.

    Deshonrosa MENCIÓN: El empleo de los malos olores del cuerpo para ayudarte a dominar la cancha - si se trata de usar ropa muy sucia y apestosa de sudor, o algo peor, el uso de armas olfativas, es un signo seguro de un mal deportista.
    Hay que mantener la limpieza en esa pequeña habitación.
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